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Una finca de familia en la montaña

Llevamos años cuidando este pedazo de ladera. Abrimos cuatro alojamientos para que otros lo vivan igual que nosotros: despacio.

Cabaña de madera con techo azul, rodeada de platanares y vegetación

Aquí te recibimos nosotros

No hay recepción ni personal rotando. Quien te abre la puerta es quien cuida la finca, y quien te responde el WhatsApp cuando preguntas por fechas.

Si nos avisas qué celebras, lo preparamos. Un cumpleaños, un aniversario o unas ganas de no ver a nadie durante dos días.

Lo que se ve desde aquí

Vista abierta al valle y a las montañas desde la finca, con nubes bajas al fondo
Cascada cayendo sobre roca cubierta de musgo, con helechos alrededor

El valle se abre completo hacia el frente y, monte abajo, hay una cascada que cae sobre roca con musgo. Entre una cosa y la otra se va la tarde sin que nadie proponga un plan.

Lo que cuidamos

Nada de multitudes

Cuatro alojamientos, nunca más. La finca se siente vacía incluso llena.

Cada uno por su lado

Entradas separadas y terreno de por medio. No se comparten pasillos ni paredes.

Trato directo

Sin intermediarios: hablas con nosotros de principio a fin.

Escríbenos y te contamos lo que quieras saber